Discurso del presidente González en la ceremonia de adhesión de España a la CEE (Actual UE).

TEXTO HISTÓRICO PARA COMENTAR

Discurso de Felipe González Márquez,  Presidente del Gobierno de España en la Ceremonia de la Firma del Tratado de Adhesión a la CEE. Completo
Madrid, Salón del trono del Palacio Real, 1985.



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Discurso del Presidente del Gobierno en la Ceremonia de la Firma del Tratado de Adhesión a la CEE
1985
Discurso del Presidente del Gobierno en la Ceremonia de la Firma del Tratado de Adhesión a la CEE
Damos hoy un paso de importancia histórica para España y para Europa. Al estampar nuestras firmas en el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas, hemos puesto un jalón fundamental para completar la unidad de nuestro viejo continente y también para superar el aislamiento secular de España.

Estamos contribuyendo a hacer realidad los propósitos expresados en el preámbulo del Tratado de Roma, en el cual los fundadores de la comunidad se declararon resueltos a consolidar la defensa de la paz y de la libertad, y para ello invitaron a los demás pueblos de Europa a participar de dicho ideal asociándose a ese esfuerzo.

Esa invitación ha sido aceptada por los españoles. Pronto se han de cumplir ocho años desde que el gobierno democrático surgido de las elecciones del 15 de junio de 1977 solicitara oficialmente la apertura de las negociaciones con la comunidad europea con vistas a la integración de España como miembro de pleno derecho. En la carta que dirigió el entonces Presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, se dejaba constancia de nuestra identificación con los ideales que inspiraron los tratados constitutivos de las comunidades europeas, y además se expresaba la esperanza de que las negociaciones concluyeran con un resultado satisfactorio para la comunidad y para España.

La esperanza no ha sido defraudada y el resultado ha sido conseguido. Me corresponde a mí agradecer ahora, en nombre del pueblo español, los esfuerzos que habéis realizado para lograr soluciones equilibradas en los temas conflictivos que surgieron a lo largo de la negociación. Y agradecerlo especialmente al presidente del consejo, al señor ministro Andreotti, al señor Delors, al señor Natali, a todos los que en el último tramo han hecho un especial esfuerzo y han dedicado su gran habilidad como negociadores para poder culminar los trabajos. Sabéis muy bien que en estos esfuerzos siempre os acompañó la delegación española.

Hoy podemos decir con satisfacción que los representantes del pueblo español que surgieron de las primeras elecciones democráticas tenían razón al prestar el apoyo unánime a la candidatura de España al ingreso en la Comunidad Europea, dando así una mayor fuerza y un mayor respaldo al gobierno que iniciaba el proceso de negociación. Queríamos dejar constancia todos, desde el primer momento, de que el objetivo de nuestro ingreso en la Europa comunitaria era una cuestión de estado por que reflejaba el deseo abrumadoramente mayoritario de los ciudadanos españoles; para ellos la integración de España en Europa se ha identificado con la participación en los ideales de libertad, de progreso y de democracia.

Con anterioridad, otros españoles, a los que quiero hacer presentes hoy en nuestra memoria, aportaron su esfuerzo y su clarividencia en momentos decisivos para la construcción europea, y asistieron, asumiendo incluso riesgos personales, a los congresos de La Haya en 1948 y de Múnich en 1962. También deseo recordar a aquellos que, con entrega ejemplar, desde el acuerdo de 1970 hasta hoy, han participado en la negociación que hoy culmina con la reincorporación de España al entorno natural al que pertenece.

Es, señoras y señores, toda una nación la que recupera el pleno sentido de su historia, una nación que conjuga el legado del pasado y su evidencia de “ser” Europa con la realidad presente de “estar” en las instituciones europeas, primero en el consejo de Europa y ahora en la comunidad.

Y al llegar a este punto quisiera enviar, en nombre del pueblo español, un saludo entrañable y cordial al pueblo de Portugal, representado aquí por el primer ministro de su gobierno, el señor Mario Soares, y por su delegación; a la nación vecina y hermana que, junto con España y casi al mismo tiempo, inició hace cinco siglos la epopeya del descubrimiento de otros continentes hacia los que proyectamos nuestra cultura, cultura   europea, y civilización, civilización europea. Desde la península ibérica, Portugal y España alumbraron nuevos mundos al viejo mundo, ensancharon sus fronteras, no solo desde el punto de vista geográfico, sino también desde el punto de vista espiritual, al impulsar decisivamente la evolución del pensamiento, de la ciencia y de las técnicas de la era del renacimiento.

También ahora, en el mismo momento, los dos países iniciamos una nueva etapa cargada de retos y de promesas; una empresa que completa a Europa, que refuerza los lazos que unen a nuestros dos pueblos y que permitirá, dentro de las instituciones comunitarias, que acentuemos la proyección de Europa hacia los países de Iberoamérica y África que pertenecen a nuestro mismo ámbito cultural.

Nosotros entendemos que la unidad europea no puede hacerse solo hacia dentro, sino también debe hacerse hacia fuera de Europa. El ser histórico de Europa consiste, precisamente, en volcarse hacia el mundo. Todo intento de construir una Europa cerrada en si misma estaría condenado al fracaso, y, además, no serviría a los auténticos intereses europeos.

España comprende bien la universalidad de Europa porque a su identidad europea une una dimensión iberoamericana y una dimensión mediterránea.

Nuestra proyección iberoamericana es historia y cultura compartidas y nos impulsa siempre a mantener estrechas y fraternales relaciones con los pueblos y los países de esta área. Por eso, en este momento solemne deseo reafirmar esta dimensión como un acervo que forma parte de nuestra realidad y como una responsabilidad en la búsqueda de una relación más rica y más intensa entre Europa e Iberoamérica.

Compartimos con otras naciones europeas la dimensión mediterránea. Con la ampliación, la comunidad estará todavía mas próxima a los países de la ribera sur del Mediterráneo. Esto nos va a obligar a redoblar esfuerzos, para que la comunidad contribuya eficazmente a los procesos de paz, de estabilidad y de desarrollo, tanto en el norte de áfrica como en el próximo oriente.

El ingreso de España en la Comunidad Europea es un proyecto ambicioso, sin duda, de largo alcance, que desborda sobradamente el ámbito estricto de las cláusulas del tratado que acabamos de suscribir.

Para España, este hecho significa la culminación de un proceso de superación de nuestro aislamiento secular y la participación en un destino común con el resto de los países de Europa occidental.

Es cierto que, para nuestra realidad económica y social, supone un desafío de modernidad, exige un cambio de mentalidad y un cambio de estructuras. Será un esfuerzo de adaptación aun mayor que el que han hecho en su día los países fundadores de la Europa comunitaria, porque nos sumamos con retraso a un proceso ya en marcha.

Tengo confianza, sin embargo, en que ese desafío va a ser respondido claramente por nuestra sociedad (trabajadores y empresarios; profesionales, técnicos e investigadores; hombres y mujeres de todos los pueblos de España). Con el esfuerzo de todos y con la ilusión de un pueblo dinámico y joven, podremos afrontar el reto de la modernización económica, social, tecnológica, que nos permitirá cruzar con confianza y con paso firme el umbral de la próxima centuria.

Para Europa en su conjunto, la ampliación de la comunidad con el ingreso de España y Portugal no puede verse como una mera operación aritmética, sino como la oportunidad excepcional para dar un salto cualitativo en la construcción política de Europa.

Sabemos que algunos, dentro de la Europa comunitaria, contemplan la nueva ampliación con temor, porque piensan que podrían alterarse definitivamente los delicados equilibrios que se pusieron de pie por los tratados fundacionales, y que ya fueron afectados por el transcurso del tiempo y las ampliaciones sucesivas.

Pues bien, ello debe ser motivo precisamente para plantearse la ampliación como un elemento catalizador que provoque una reflexión profunda sobre el futuro de España y una respuesta sobre la mejor manera de afrontar conjuntamente los desafíos del fin del siglo.

La Europa comunitaria ha demostrado sobradamente su capacidad de adaptación a las nuevas situaciones y a las nuevas exigencias. La ampliación es precisamente la mejor muestra de esa vitalidad y debe abrir las puertas a un periodo de renovación.

En lo que a España concierne, quiero dejar desde el principio una cosa clara: no seremos ni carga para la comunidad, ni obstáculo que entorpezca su marcha hacia formas superiores de integración política y económica. Bien al contrario, dentro de la defensa de nuestros intereses esenciales, colaboraremos en toda la medida de nuestras fuerzas para el progreso de la unidad europea.

Desde el primer momento, el gobierno de España manifiesta su voluntad decidida de avanzar con los que quieran avanzar y hasta donde se quiera avanzar.

Para ello, España aporta un cierto saber de nación vieja y un entusiasmo de pueblo joven, con la convicción de que un futuro de unidad es el único futuro posible para Europa. El ideal de la construcción europea es hoy más valido que nunca, porque nos lo imponen las exigencias del presente, pero aún más nos lo imponen las del mañana.

No podemos olvidar que trabajamos para mejorar ese presente, pero también, y, sobre todo, para transmitir a las nuevas generaciones un legado de paz, de justicia y de progreso.

Este acto es un acto de afirmación europea. Que lo sea también de esperanza en una Europa más justa, más solidaria y más unida, a cuya construcción todos estamos convocados.

España aportará su esfuerzo en la construcción de ese ideal de libertad, de paz y de justicia, y afirmo aquí, solemnemente, que nadie, mediante la coacción o la violencia podrá torcer nuestro propósito de cooperar en esa construcción de Europa.

Felipe González Márquez
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Lucharemos en las playas ( We shall fight on the beaches) Discurso completo de Winston Churchill

Lucharemos en las playas. Discurso completo

TEXTO HISTÓRICO PARA COMENTAR
Discurso de Sir Winston Churchill el 4 de junio de 1940 en la Cámara de los Comunes, tras la retirada y puesta a salvo, del ejército británico en Dunkerque. En este momento Reino Unido aparecía solo contra el ejército nazi ya que el francés agonizaba y arreciaban quienes urgían al gobierno británico a negociar. El primer ministro británico describe en su intervención ante la cámara la amarga situación pero reafirma su voluntad de seguir luchando y se muestra confiado en que los Estados Unidos, a quienes no nombra directamente, intervendrán a su favor.

Churchill
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Desde el momento en que se rompieron las defensas francesas en Sedan y en la Mosa al final de la segunda semana de mayo, solo una rápida retirada a Amiens y al sur podría haber salvado a los ejércitos británico y francés que habían entrado en Bélgica ante la apelación de el rey belga Pero este hecho estratégico no se realizó de inmediato. El Alto Mando francés esperaba poder cerrar la brecha, y los Ejércitos del norte estaban bajo sus órdenes. Además, una retirada de este tipo habría implicado casi con seguridad la destrucción del excelente ejército belga de más de 20 divisiones y el abandono de toda Bélgica. Por lo tanto, cuando se realizó la fuerza y ​​el alcance de la penetración alemana y cuando un nuevo generalísimo francés, el general Weygand, asumió el mando en lugar del general Gamelin, los ejércitos francés y británico en Bélgica hicieron un esfuerzo para mantener la mano derecha. de los belgas y dar su propia mano derecha a un ejército francés de reciente creación que habría avanzado a través del Somme con gran fuerza para alcanzarlo.
Sin embargo, la erupción alemana barrió como una guadaña afilada alrededor de la derecha y la parte trasera de los Ejércitos del norte. Ocho o nueve divisiones blindadas, cada una de aproximadamente cuatrocientos vehículos blindados de diferentes tipos, pero cuidadosamente surtidos para ser complementarios y divisibles en pequeñas unidades autónomas, cortan todas las comunicaciones entre nosotros y los principales ejércitos franceses. Cortó nuestras propias comunicaciones para alimentos y municiones, que se dirigieron primero a Amiens y luego a través de Abbeville, y se abrieron camino por la costa hasta Boulogne y Calais, y casi hasta Dunkerque. Detrás de esta acometida acorazada y mecanizada surgieron varias divisiones alemanas en camiones, y detrás de ellas nuevamente, pisoteaba, de manera relativamente lenta, la aburrida masa bruta del ejército alemán común y el pueblo alemán, siempre tan dispuestos a ser pisoteados en otras tierras de Libertades y comodidades que nunca han conocido en sí mismas.
He dicho que este golpe blindado casi alcanzó Dunkerque, casi pero no del todo. Boulogne y Calais fueron las escenas de combates desesperados. Los guardias defendieron Boulogne por un tiempo y luego fueron retirados por órdenes de este país. La Brigada de Fusileros, El 60 de Fusileros y los Fusileros de la Reina Victoria, con un batallón de tanques británicos y 1.000 franceses, en total unos cuatro mil, defendieron a Calais hasta el final. Al brigadier británico se le dio una hora para rendirse. Rechazó la oferta y pasaron cuatro días de intensos combates callejeros antes de que reinara el silencio sobre Calais, que marcó el final de una resistencia memorable. Solo 30 supervivientes no heridos fueron llevados por la Marina, y no sabemos el destino de sus compañeros. Su sacrificio, sin embargo, no fue en vano. Al menos dos divisiones blindadas, que de otro modo habrían sido dirigidas contra la Fuerza Expedicionaria Británica, tuvieron que ser enviadas para superarlas. Han agregado otra página a las glorias de las divisiones de luz, y el tiempo ganado permitió que las líneas de agua de Graveline se inundaran y se mantuvieran en manos de las tropas francesas.
Así fue como se mantuvo abierto el puerto de Dunkerque. Cuando fue imposible para los ejércitos del norte reabrir sus comunicaciones a Amiens con los principales ejércitos franceses, solo quedaba una opción. Parecía, de hecho, desolado. Los ejércitos belga, británico y francés estaban casi rodeados. Su única línea de retiro fue a un solo puerto y a las playas vecinas. Fueron presionados por todos lados por ataques pesados ​​y superados en número en el aire.
Cuando, hace una semana, le pedí a la Cámara que se arreglara esta tarde como ocasión para hacer una declaración, temí que me fuera difícil anunciar el mayor desastre militar en nuestra larga historia. Pensé, y algunos buenos jueces estuvieron de acuerdo conmigo, que quizás 20,000 o 30,000 hombres podrían ser reencarnados. Pero ciertamente parecía que la totalidad del Primer Ejército francés y la Fuerza Expedicionaria Británica al norte de la brecha de Amiens-Abbeville se dividirían en campo abierto o, de lo contrario, tendrían que capitular por falta de comida y municiones. Estas fueron las noticias duras y pesadas para las que pedí a la Cámara y la nación que se prepararan hace una semana. Toda la raíz, el núcleo y el cerebro del Ejército británico, sobre los cuales construimos y construimos, los grandes ejércitos británicos en los últimos años de la guerra, parecían perecer en el campo o ser dirigidos en un cautiverio ignominioso y hambriento.
Esa era la perspectiva hace una semana. Pero otro golpe que bien podría haber sido definitivo aún estaba por caer sobre nosotros. El rey de los belgas nos había pedido que acudiéramos en su ayuda. Si este gobernante y su gobierno no se hubieran separado de los aliados, que rescataron a su país de la extinción en la guerra tardía, y si no hubieran buscado refugio en lo que se demostró que era una neutralidad fatal, los ejércitos francés y británico bien podrían comenzar. Han salvado no solo a Bélgica sino también a Polonia. Sin embargo, en el último momento, cuando Bélgica ya estaba invadida, el rey Leopoldo nos pidió que acudiéramos en su ayuda, e incluso en el último momento que llegamos. Él y su valiente y eficiente ejército, casi medio millón de efectivos, protegieron nuestro flanco izquierdo y así mantuvieron abierta nuestra única línea de retiro hacia el mar. De repente, sin la consulta previa, con el menor aviso posible, sin el consejo de sus Ministros y sobre su propio acto personal, envió un plenipotenciario al Comando alemán, entregó su Ejército y expuso todo nuestro flanco y medios de retirada.
Le pedí a la Cámara de Representantes hace una semana que suspendiera su juicio porque los hechos no estaban claros, pero no creo que exista ninguna razón por la cual no debamos formar nuestras propias opiniones sobre este episodio lamentable. La rendición del ejército belga obligó a los británicos con el menor aviso a cubrir un flanco al mar de más de 30 millas de longitud. De lo contrario, todo habría sido cortado y habría compartido el destino al que el rey Leopoldo había condenado al mejor ejército que su país había formado. Así que al hacer esto y al exponer este flanco, como verán todos los que siguieron las operaciones en el mapa, se perdió el contacto entre los británicos y dos de los tres cuerpos que forman el Primer Ejército Francés, que estaban aún más lejos de la costa que nosotros. Eran, y parecía imposible que un gran número de tropas aliadas pudieran llegar a la costa.
El enemig atacó por todos lados con gran fuerza y ​​fiereza, y su poder principal, el poder de su mucho más numerosa Fuerza Aérea, fue arrojado a la batalla o bien se concentró en Dunkerque y las playas. Al presionar sobre la estrecha salida, tanto desde el este como desde el oeste, el enemigo comenzó a disparar con cañones en las playas, por lo que solo el barco podía acercarse o partir. Sembraron minas magnéticas en los canales y mares; enviaron repetidas olas de aviones hostiles, a veces más de cien en una formación, para lanzar sus bombas sobre el único muelle que quedaba, y sobre las dunas de arena en las que las tropas tenían sus ojos en busca de refugio. Sus submarinos, uno de los cuales se hundió, y sus lanzamientos de motor hicieron mella en el vasto tráfico que ahora comenzó. Durante cuatro o cinco días reinó una lucha intensa. Todas sus divisiones blindadas, o lo que quedaba de ellas, junto con grandes masas de infantería y artillería, se lanzaron en vano sobre el apéndice cada vez más estrecho y contraído en el que luchaban los ejércitos británico y francés.
Mientras tanto, la Royal Navy, con la ayuda voluntaria de innumerables marineros mercantes, hizo todo lo posible para embarcar a las tropas británicas y aliadas; Se enfrentaron 220 buques de guerra ligeros y otros 650 buques. Tenían que operar en la difícil costa, a menudo en condiciones meteorológicas adversas, bajo una lluvia casi incesante de bombas y una creciente concentración de fuego de artillería. Tampoco los mares, como he dicho, están libres de minas y torpedos. Fue en condiciones como éstas que nuestros hombres siguieron, con poco o nada de descanso, durante días y noches enteras, haciendo viaje tras viaje a través de las aguas peligrosas, trayendo con ellos siempre a los hombres que habían rescatado. Los números que han traído son la medida de su devoción y su coraje. Los barcos del hospital, que sacaron a muchos miles de heridos británicos y franceses, al ser tan claramente marcados, eran un objetivo especial para las bombas nazis; pero los hombres y mujeres a bordo de ellos nunca vacilaron en su deber.
Mientras tanto, la Royal Air Force, que ya había estado interviniendo en la batalla, en la medida en que su alcance lo permitía, desde sus bases, ahora utilizaba parte de su fuerza de combate metropolitana principal, y atacaba a los bombarderos alemanes y a los combatientes que en grandes números los protegieron. Esta lucha fue prolongada y feroz. De repente, la escena se ha despejado, el choque y el trueno han desaparecido por el momento, pero solo por el momento. Un milagro de liberación, alcanzado por el valor, por la perseverancia, por la disciplina perfecta, por el servicio impecable, por el recurso, por la habilidad, por la fidelidad invencible, es manifiesto para todos nosotros. El enemigo fue devuelto por las tropas británicas y francesas en retirada. Lo manejaron tan bruscamente que no se apresuró en serio a su partida. La Real Fuerza Aérea se enfrentó a la fuerza principal de la Fuerza Aérea alemana e infligió pérdidas de al menos cuatro a uno; y la Armada, que utiliza casi 1,000 barcos de todo tipo, transportó a más de 335,000 hombres, franceses y británicos, fuera de las fauces de la muerte y la vergüenza, a su tierra natal y a las tareas que se encuentran inmediatamente por delante. Debemos tener mucho cuidado de no asignar a esta liberación los atributos de una victoria. Las guerras no se ganan con las evacuaciones. Pero hubo una victoria dentro de esta liberación, que debe tenerse en cuenta. Fue ganado por la Fuerza Aérea. Muchos de nuestros soldados que regresan no han visto a la Fuerza Aérea en acción; Sólo vieron a los bombarderos que escaparon de su ataque protector. Subestiman sus logros. He oído hablar mucho de esto; Es por eso que hago todo lo posible para decir esto. Te lo contaré.
Esta fue una gran prueba de fuerza entre las fuerzas aéreas británicas y alemanas. ¿Puede concebir un objetivo mayor para los alemanes en el aire que hacer imposible la evacuación de estas playas y hundir todos estos barcos que se mostraron, casi en la medida de miles? ¿Podría haber habido un objetivo de mayor importancia e importancia militar para todo el propósito de la guerra que este? Se esforzaron mucho, y fueron rechazados; Estaban frustrados en su tarea. Conseguimos alejar al ejército; y han pagado cuatro veces por cualquier pérdida que hayan infligido. Formaciones muy grandes de aviones alemanes, y sabemos que son una raza muy valiente, se han desviado en varias ocasiones del ataque de una cuarta parte de su número de Royal Air Force, y se han dispersado en diferentes direcciones. Doce aviones han sido cazados por dos. Un avión fue arrojado al agua y desechado por la mera carga de un avión británico, que no tenía más municiones. Todos nuestros tipos, el Hurricane, el Spitfire y el nuevo Defiant, y todos nuestros pilotos han sido reivindicados como superiores a lo que tienen que enfrentar en la actualidad.
Cuando consideramos cuánto más grande sería nuestra ventaja en la defensa del aire sobre esta isla contra un ataque en el extranjero, debo decir que, en estos hechos, tengo una base segura sobre la cual pueden descansar pensamientos prácticos y tranquilizadores. Voy a rendir mi homenaje a estos jóvenes aviadores. El gran ejército francés estaba en gran parte, por el momento, rechazado y perturbado por la avalancha de unos pocos miles de vehículos blindados. ¿No puede ser también que la causa de la civilización misma sea defendida por la habilidad y la devoción de unos pocos miles de aviadores? Nunca ha habido, supongo, en todo el mundo, en toda la historia de la guerra, una oportunidad para los jóvenes. Los Caballeros de la Mesa Redonda, los Cruzados, vuelven a caer en el pasado, no solo distantes sino prosaicos; estos jóvenes, saliendo cada mañana para proteger su tierra natal y todo lo que defendemos, sosteniendo en sus manos estos instrumentos de poder colosal y demoledor, de los cuales se puede decir que:

Cada mañana trajo una oportunidad noble Y cada oportunidad dio lugar a un noble caballero, merecemos nuestra gratitud, al igual que todos los hombres valientes que, de muchas maneras y en tantas ocasiones, están listos y continúan listos para dar vida y todo por su tierra natal.
Regreso al ejército. En la larga serie de batallas muy feroces, ahora en este frente, ahora en eso, luchando en tres frentes a la vez, batallas peleadas por dos o tres divisiones contra un número igual o algo mayor del enemigo, y lucharon ferozmente en algunas de las viejos motivos que muchos de nosotros conocíamos tan bien en estas batallas nuestras pérdidas en hombres han superado los 30,000 muertos, heridos y desaparecidos. Aprovecho la ocasión para expresar la simpatía de la Cámara a todos los que han sufrido una pérdida o que aún están ansiosos. El presidente de la Junta de Comercio (Sir Andrew Duncan) no está aquí hoy. Su hijo ha sido asesinado, y muchos en la Casa han sentido los dolores de la aflicción en la forma más aguda. Pero diré esto acerca de los desaparecidos: hemos tenido un gran número de heridos que han regresado a sus hogares a salvo, pero diría acerca de los desaparecidos que puede haber muchos desaparecidos reportados que regresarán a casa, algún día, de una vez forma u otra. En la confusión de esta lucha, es inevitable que muchos se hayan quedado en posiciones donde el honor no requería más resistencia por parte de ellos.
Contra esta pérdida de más de 30,000 hombres, podemos establecer una pérdida mucho más pesada que ciertamente se infligió al enemigo. Pero nuestras pérdidas en material son enormes. Tal vez hemos perdido a un tercio de los hombres que perdimos en los primeros días de la batalla del 21 de marzo de 1918, pero hemos perdido casi la misma cantidad de armas, casi mil, y todo nuestro transporte, todos los vehículos blindados que estaban con El ejército en el norte. Esta pérdida impondrá un retraso adicional en la expansión de nuestra fuerza militar. Esa expansión no había estado avanzando tan lejos como habíamos esperado. Lo mejor de todo lo que teníamos para dar fue a la Fuerza Expedicionaria Británica, y aunque no tenían el número de tanques y algunos artículos de equipamiento que eran deseables, eran un Ejército muy bien equipado. Tuvieron el primer fruto de todo lo que nuestra industria tuvo que dar, y eso se ha ido. Y ahora aquí está este retraso adicional. El tiempo que durará, el tiempo que durará, dependerá de los esfuerzos que hagamos en esta isla. Un esfuerzo como el que nunca se ha visto en nuestros registros ahora se está haciendo. El trabajo avanza en todas partes, día y noche, domingos y días de semana. El capital y el trabajo han dejado de lado sus intereses, derechos y costumbres, y los han puesto en la acción común. Ya el flujo de municiones ha avanzado. No hay ninguna razón por la que no debamos superar en pocos meses la repentina y grave pérdida que se nos ha presentado, sin retrasar el desarrollo de nuestro programa general.
Sin embargo, nuestro agradecimiento por la huida de nuestro ejército y de tantos hombres, cuyos seres queridos han pasado una semana agonizante, no debe ocultarnos el hecho de que lo que ha ocurrido en Francia y Bélgica es un desastre militar colosal. El ejército francés se ha debilitado, el ejército belga se ha perdido, una gran parte de esas líneas fortificadas sobre las cuales se ha depositado tanta fe ha desaparecido, muchos distritos mineros y fábricas valiosos han pasado a manos del enemigo, todo el Canal. Los puertos están en sus manos, con todas las trágicas consecuencias que se derivan de eso, y debemos esperar que otro golpe sea golpeado casi de inmediato contra nosotros o en Francia. Se nos dice que Herr Hitler tiene un plan para invadir las Islas Británicas. Esto a menudo se ha pensado antes. Cuando Napoleón yacía en Boulogne durante un año con sus botes de fondo plano y su Gran Ejército, alguien se lo dijo. "Hay malas hierbas amargas en Inglaterra". Sin duda hay muchas más de ellas desde que la Fuerza Expedicionaria Británica regresó.
La cuestión de la defensa local contra la invasión está, por supuesto, poderosamente afectada por el hecho de que por el momento tenemos en esta Isla incomparablemente más poderosas fuerzas militares que las que hemos tenido en cualquier momento en esta guerra o en la última. Pero esto no continuará. No nos contentaremos con una guerra defensiva. Tenemos nuestro deber para con nuestro Aliado. Tenemos que reconstituir y construir la Fuerza Expedicionaria Británica una vez más, bajo su galante Comandante en Jefe, Lord Gort. Todo esto está en tren; pero en el intervalo debemos poner nuestras defensas en esta isla en un estado tan alto de organización que se requerirá el menor número posible de personas para brindar seguridad efectiva y que se pueda realizar el mayor potencial de esfuerzo ofensivo. En esto ahora estamos comprometidos. Será muy conveniente, si es el deseo de la Cámara, abordar este tema en una sesión secreta. No es que el gobierno necesariamente pueda revelar con gran detalle secretos militares, pero nos gusta que nuestras discusiones sean libres, sin la restricción impuesta por el hecho de que el enemigo las leerá al día siguiente; y el Gobierno se beneficiaría con los puntos de vista expresados ​​libremente en todas las partes de la Cámara por los Miembros con su conocimiento de tantas partes diferentes del país. Entiendo que se debe realizar una solicitud sobre este tema, que será fácilmente aceptada por el Gobierno de Su Majestad.
Hemos encontrado que es necesario tomar medidas cada vez más estrictas, no solo contra extranjeros enemigos y personajes sospechosos de otras nacionalidades, sino también contra súbditos británicos que pueden convertirse en un peligro o una molestia si la guerra se transporta al Reino Unido. Sé que hay muchas personas afectadas por las órdenes que hemos hecho y que son los enemigos apasionados de la Alemania nazi. Lo siento mucho por ellos, pero no podemos, en el momento actual y bajo el estrés actual, hacer todas las distinciones que nos gustaría hacer. Si se intentaran los aterrizajes en paracaídas y les siguieran los feroces combates, estas personas desafortunadas estarían mucho mejor fuera del camino, tanto por su propio bien como por el nuestro. Hay, sin embargo, otra clase, para la cual no siento la más mínima simpatía. El Parlamento nos ha otorgado los poderes para sofocar las actividades de la Quinta Columna con una mano fuerte, y utilizaremos esos poderes sujetos a la supervisión y corrección de la Cámara, sin la menor vacilación hasta que estemos satisfechos, y más que satisfechos, de que esta malignidad en nuestro medio ha sido efectivamente eliminado.
Volviendo una vez más, y esta vez de manera más general, a la cuestión de la invasión, observaría que nunca ha habido un período en todos estos largos siglos de los cuales nos jactamos de que una garantía absoluta contra la invasión, y mucho menos contra las redadas serias, pudiera haber dado a nuestra gente. En los días de Napoleón, el mismo viento que habría llevado sus transportes a través del Canal podría haber ahuyentado a la flota bloqueadora. Siempre existió la posibilidad, y es esa posibilidad la que ha excitado y ha engañado a la imaginación de muchos tiranos continentales. Muchos son los cuentos que se cuentan. Tenemos la certeza de que se adoptarán métodos novedosos y, cuando veamos la originalidad de la malicia, el ingenio de la agresión, que muestra nuestro enemigo, ciertamente podemos prepararnos para todo tipo de estratagemas novedosas y todo tipo de maniobra brutal y traicionera. Creo que ninguna idea es tan extravagante que no se debe considerar y ver con una búsqueda, pero al mismo tiempo, espero, con un ojo fijo. Nunca debemos olvidar las sólidas garantías del poder marítimo y las que pertenecen al poder aéreo si se puede ejercer localmente.
Yo mismo tengo plena confianza en que si todos cumplen con su deber, si no se descuida nada, y si se hacen los mejores arreglos, tal como se están haciendo, nos demostraremos una vez más que podemos defender nuestra casa en la Isla, para salir del camino. tormenta de guerra, y para sobrevivir a la amenaza de la tiranía, si es necesario durante años, si es necesario solo. En cualquier caso, eso es lo que vamos a tratar de hacer. Esa es la resolución del gobierno de Su Majestad: cada uno de ellos. Esa es la voluntad del Parlamento y de la nación. El Imperio Británico y la República Francesa, unidos en su causa y en su necesidad, defenderán hasta la muerte su territorio nativo, ayudándose entre sí como buenos camaradas hasta el máximo de sus fuerzas. A pesar de que grandes extensiones de Europa y muchos estados antiguos y famosos han caído o pueden caer en las garras de la Gestapo y de todos los aparatos odiosos del gobierno nazi, no debemos abandonarnos ni fracasar. Continuaremos hasta el final, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y cada vez más fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo, debemos peleamos en las playas, pelearemos en los campos de aterrizaje, pelearemos en los campos y en las calles, pelearemos en las colinas; nunca nos rendiremos, e incluso si, lo cual no creo por un momento, esta Isla o una gran parte de ella estuviera subyugada y muriera de hambre, nuestro Imperio más allá de los mares, armado y custodiado por la Flota Británica, continuaría lucha, hasta que, en el buen momento de Dios, el Nuevo Mundo, con todo su poder y poder, salga al rescate y la liberación del viejo.
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Texto histórico: Última proclama del Comité Provincial Revolucionario de Asturias

TEXTO HISTÓRICO PARA COMENTAR

Proclama del comité revolucionario durante la revolución de Asturias de 1934, concrétamente la última. Este texto es adecuado para estudiar la época de la II República, los movimientos obreros y los preludios a la Guerra Civil Española. Se puede apreciar como en esta fase, tras semanas de lucha,  el comité ya daba por perdida la insurrección armada aunque no daba por perdida su causa a largo plazo. En esta acción de represión de la rebelión destacó la figura del general Franco, por lo que también se puede relacionar este texto con su figura y posterior acción política. Paralelamente a estos sucesos se produjo una rebelión del gobierno de la Generalitat de Cataluña contra el gobierno de la II República que también fue reprimida.





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A todos los trabajadores:

 El día 5 del mes en curso comenzó la insurrección gloriosa del proletariado contra la burguesía y
después de probada la capacidad revolucionaria de las masas obreras para los objetivos de Gobierno
ofreciendo alternativas de ataque y defensa ponderadas, estimamos necesaria una tregua en la lucha,
deponiendo las armas en evitación de males mayores. Por ello, reunidos todos los Comités
Revolucionarios con el provincial, se acordó la vuelta a la normalidad, encareciéndoos a todos os
reintegréis de forma ordenada, consciente y serena, al trabajo.
 Esta retirada nuestra, camaradas, la consideramos honrosa por inevitable. La diferencia de medios
de lucha, cuando nosotros hemos rendido tributo de ideales y hombría en el teatro de la guerra, y el
enemigo cuenta con medios modernos de combate, nos llevó por ética revolucionaria a adoptar esta actitud
extrema. Es un alto en el camino, un paréntesis, un descanso reparador después de tanto sobresfuerzo.
Nosotros, camaradas, os recordamos esta frase heroica: “Al proletariado se le puede derrotar, pero jamás
vencer”.

Última proclama del Comité Provincial Revolucionario de Asturias, 18 de octubre de 1934. 

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Feliz 2019

 Feliz 2019
Que la historia nos siga apasionando.



Este nuevo año seguiremos poniendo a disposición de los profesores y aficionados a la historia mas textos históricos para conocer el pasado y prácticar el comentario de texto. Podéis comentar las entradas para sugerir cambios, modificaciones o sugerir nuevos textos para añadir.
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Feliz navidad a todos los que visitan el blog

Feliz navidad a todos y todas.


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Texto histórico: Yo acuso, de Émile Zola

TEXTO HISTÓRICO PARA COMENTAR

Documento completo de la histórica carta al presidente de la República Francesa, "Yo acuso"; que Émile Zola  publicó de forma pública en el diario L´Aurore. Esta carta fue el detonante que reabrió el caso Dreyfus, escándalo que mostró el antisemitismo larvado en Francia, creó un frente de izquierdas en ese país, y fue el detonante para que Theodor Herzl iniciara el movimiento sionista que llevará a la creación del estado de Israel. 

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YO ACUSO 

Señor Presidente,

Permítame, en agradecimiento por la amable bienvenida que me ha mostrado un día, tener la preocupación por su justa gloria y decirle que su estrella, tan feliz hasta el momento, está amenazada con la más vergonzosa. , las manchas más indelebles?

Han salido sanos y salvos de las calumnias bajas, han conquistado los corazones. Pareces radiante en la apoteosis de este festival patriótico que ha sido la alianza rusa para Francia, y te preparas para presidir el solemne triunfo de nuestra Exposición Universal, que coronará nuestro gran siglo de trabajo, verdad y libertad. ¡Pero qué mancha de barro en tu nombre, iba a decir acerca de tu reinado, que este asunto abominable Dreyfus! Un consejo de guerra se ha atrevido, por orden, a absolver a un Esterhazy, el golpe supremo a toda verdad y justicia. Y se acabó, Francia tiene esta mancha en la mejilla, la historia escribirá que es bajo su presidencia que tal crimen social podría haber sido cometido.

Como se atrevieron, yo también me atrevería. La verdad, lo diré, porque prometí decirlo, si la justicia, regularmente incautada, no lo hizo, plena y completa. Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches serían acosadas por el espectro del inocente que expiaba allí, en las torturas más espantosas, un crimen que no cometió.

Y es a usted, señor Presidente, que lo gritaré, esta verdad, con toda la fuerza de mi rebelión como un hombre honesto. Por tu honor, estoy seguro de que no lo sabes. ¿Y a quién denunciaré la mala turba de los verdaderos culpables, si no a usted, el principal magistrado del país?



La primera verdad sobre el juicio y la condena de Dreyfus.

Un hombre malo lo ha liderado todo, lo hizo todo, es el teniente coronel de Paty de Clam, entonces el simple comandante. Es todo el asunto de Dreyfus; solo se sabrá cuando una investigación justa haya establecido claramente sus acciones y responsabilidades. Aparece como la mente más ahumada, la más complicada, perseguida por intrigas románticas, complaciéndose con las novelas seriales, los papeles robados, las cartas anónimas, las citas en lugares desiertos, las mujeres misteriosas que Por la noche, vendiendo evidencias. Fue él quien se imaginó diciéndole la frontera a Dreyfus; fue él quien soñó con estudiarlo en una habitación completamente cubierta de helado; Es él quien el Comandante Forzinetti nos representa armado con una linterna sorda, deseando ser introducido cerca del acusado dormido, arrojar un súbito torrente de luz en su rostro y así sorprender a su crimen, en la emoción de despertar. Y no tengo que contarlo todo, lo buscamos, lo encontraremos. Simplemente declaro que el comandante de Paty de Clam, encargado de investigar el caso Dreyfus, como oficial judicial, es, en el orden de fechas y responsabilidades, el primer culpable del atroz fallo judicial que se ha cometido.

El resbalón llevaba ya algún tiempo en manos del coronel Sandherr, director de la Oficina de Inteligencia, que desde entonces había muerto de parálisis general. Se produjeron "filtraciones", los papeles desaparecieron, como sigue desapareciendo hoy; y el autor del resbalón era buscado, cuando a priori se dio cuenta gradualmente de que este autor solo podía ser un oficial del personal y un oficial de artillería: un doble error manifiesto, que se muestra con lo que una mente superficial había sido estudiada en este resbalón, para un examen razonado, muestra que solo podía ser un oficial de tropa. Así que registraron la casa, examinaron las Escrituras, fue como un asunto de familia, un traidor que se sorprendió en las oficinas y lo expulsó. Y, sin querer rehacer aquí una historia conocida en parte, el comandante de la Paty de Clam entra en escena, tan pronto como una primera sospecha cae sobre Dreyfus. Desde ese momento, es él quien inventó a Dreyfus, el asunto se convierte en asunto suyo, se asegura de confundir al traidor y llevarlo a una confesión completa. De hecho, existe el Ministro de Guerra, el General Mercier, cuya inteligencia parece mediocre; de hecho, está el jefe del estado mayor, el general De Boisdeffre, que parece haber cedido a su pasión clerical, y el jefe adjunto del personal, el general Gonse, cuya conciencia fue capaz de para acomodar muchas cosas. Pero, básicamente, solo está el comandante de Paty de Clam, quien los dirige a todos, que los hipnotiza, porque también trata con el espiritismo, el ocultismo, conversa con los espíritus. Uno no puede concebir los experimentos a los que sometió al desafortunado Dreyfus,

Ah! Este primer caso, es una pesadilla, ¡porque quién lo conoce en sus verdaderos detalles! El comandante de Paty de Clam detiene a Dreyfus, lo pone en el secreto. Corre hacia la casa de Madame Dreyfus, la aterroriza, le dice que, si habla, su marido está perdido. Mientras tanto, el desafortunado desgarró la carne, gritando su inocencia. Y la instrucción se hizo así, como en una crónica del siglo XV, en medio del misterio, con una complicación de feroces expedientes, todos basados ​​en una sola carga infantil, este estúpido resbalón, que no era solo un La traición vulgar, que también era la más imprudente de las estafas, ya que los famosos secretos entregados eran casi todos sin valor. Si insisto, es que el huevo está aquí, de donde vendrá más tarde el verdadero crimen, la terrible negación de justicia de la que está enferma Francia. Quisiera señalar cómo pudo haber sido posible el error judicial, cómo surgió de las maquinaciones del comandante de la Paty de Clam, cómo el General Mercier, los generales de Boisdeffre y Gonse pudieron ser capturados, se involucran poco Poco a poco su responsabilidad por este error, que más tarde se sintieron obligados a imponer, como la santa verdad, una verdad que ni siquiera se discute. Al principio, por lo tanto, solo hay descuido y falta de inteligencia de su parte. A lo sumo, uno siente que ceden a las pasiones religiosas del medio ambiente y a los prejuicios del espíritu de cuerpo. Dejan tonterías. Los generales de Boisdeffre y Gonse pudieron dejarse llevar, asumiendo gradualmente la responsabilidad de este error, que más tarde se sintieron obligados a imponer, como la santa verdad, una verdad que ni siquiera se discute. Al principio, por lo tanto, solo hay descuido y falta de inteligencia de su parte. A lo sumo, uno siente que ceden a las pasiones religiosas del medio ambiente y a los prejuicios del espíritu de cuerpo. Dejan tonterías. Los generales de Boisdeffre y Gonse pudieron dejarse llevar, asumiendo gradualmente la responsabilidad de este error, que más tarde se sintieron obligados a imponer, como la santa verdad, una verdad que ni siquiera se discute. Al principio, por lo tanto, solo hay descuido y falta de inteligencia de su parte. A lo sumo, uno siente que ceden a las pasiones religiosas del medio ambiente y a los prejuicios del espíritu de cuerpo. Dejan tonterías.

Pero aquí está Dreyfus ante el consejo de guerra. Se requiere la sesión privada más absoluta. Un traidor habría abierto la frontera al enemigo para guiar al emperador alemán a Nuestra Señora, para que no tomáramos medidas de silencio y misterio más cerca. La nación está estupefacta, y se susurran cosas terribles, estas traiciones monstruosas que inducen a la Historia; Y naturalmente la nación se inclina. No hay un castigo lo suficientemente severo, ella aplaudirá la degradación pública, ella querrá que el culpable permanezca en su roca de infamia, devorado por el remordimiento. ¿Es verdad, las cosas indescriptibles, las cosas peligrosas, capaces de incendiar a Europa, que había que enterrar cuidadosamente detrás de esta cámara? No! sólo había detrás de las imaginaciones románticas y demenciales del comandante de Paty de Clam. Todo esto se ha hecho para ocultar las novelas-series más absurdas. Y es suficiente, sin duda, estudiar detenidamente la acusación que se leyó ante la corte marcial.

Ah! La nada de esta acusación! Que un hombre pueda ser condenado por este acto es un prodigio de iniquidad. Desafío a la gente honesta a leerlo, sin que sus corazones se abarren de indignación y griten su revuelta, pensando en la excesiva expiación que hay en la Isla del Diablo. Dreyfus sabe varios idiomas, el crimen; No hay papel comprometedor, crimen; A veces va a su país de origen, al crimen; es laborioso, está ansioso por saberlo todo, un crimen; no se molesta, crimen; Él tiene problemas, un crimen. ¡Y la ingenuidad de la escritura, las afirmaciones formales en el vacío! Nos habían informado de catorce cargos: solo encontramos uno al final, el de la factura; e incluso nos enteramos de que los expertos no estaban de acuerdo, que uno de ellos, el Sr. Gobert, fue empujado militarmente, Porque se permitió no concluir en la dirección deseada. También había veintitrés oficiales que habían llegado para abrumar a Dreyfus con sus testimonios. Seguimos ignorando sus interrogatorios, pero es cierto que no todos fueron acusados; y es de destacar, además, que todos pertenecían a los oficios de la guerra. Es un juicio familiar, uno está allí entre uno mismo, y uno debe recordarlo: el personal quiso el juicio, lo probó y lo ha juzgado una segunda vez.

Así que todo lo que quedó fue el deslizamiento, sobre el cual los expertos no habían estado de acuerdo. Se dice que en la cámara del consejo los jueces se absolvieron naturalmente. Y de ahí en adelante, como se entiende la obstinación desesperada con la que, para justificar la condena, se afirma hoy la existencia de una pieza secreta, abrumadora, la obra que no se puede mostrar, que legitima a todos. ¡Ante quien debemos inclinarnos, al Dios invisible e incognoscible! ¡Lo niego, esta pieza, lo niego con todo mi poder! Una habitación ridícula, sí, tal vez la habitación donde se trata de mujeres pequeñas, y donde se habla de una cierta D ... que se vuelve demasiado exigente: es probable que algún marido descubra que no le pagaron lo suficiente a su esposa querido. Pero una interesante pieza de defensa nacional, que no podemos producir sin que mañana se declare la guerra, no, no! Es una mentira ! y esto es lo más odioso y cínico que se encuentran impunemente sin poder convencerlos. Despiertan a Francia, se esconden detrás de su emoción legítima, cierran la boca molestando sus corazones, pervirtiendo a los espíritus. No sé de ningún crimen cívico más grande.

Estos, señor orador, son los hechos que explican cómo pudo haber ocurrido un error judicial; y las pruebas morales, la situación de la fortuna de Dreyfus, la ausencia de motivos, su continuo clamor de inocencia, completa para mostrarle como una víctima de la extraordinaria imaginación del comandante de Paty de Clam, del entorno clerical donde se encontraba. de la búsqueda de los "judíos sucios", que deshonra nuestro tiempo.



Y llegamos al asunto Esterhazy. Han pasado tres años, muchas conciencias siguen profundamente preocupadas, preocupadas, buscando, y finalmente convenciéndose de la inocencia de Dreyfus.

No haré la historia de las dudas, luego la convicción del señor Scheurer-Kestner. Pero mientras buscaba por su lado, ocurrían graves acontecimientos en la sede del personal. El coronel Sandherr había muerto, y el teniente coronel Picquart lo había sucedido como jefe de la oficina de inteligencia. Y fue por esta razón, en el ejercicio de sus funciones, que este último tuvo un día en sus manos un telegrama-carta, dirigido al Comandante Esterhazy, por un agente de una potencia extranjera. Su estricto deber era abrir una investigación. La certeza es que nunca actuó fuera de la voluntad de sus superiores. Presentó sus sospechas a sus superiores, el General Gonse, luego el General de Boisdeffre, luego el General Billot, quien había sucedido al General Mercier como Ministro de Guerra. La famosa carpeta Picquart, del que tanto se ha hablado, nunca ha sido más que el archivo Billot, me refiero al archivo realizado por un subordinado para su ministro, el archivo que aún debe existir en el Ministerio de Guerra. La búsqueda duró de mayo a septiembre de 1896, y lo que debe decirse en voz alta es que el General Gonse estaba convencido de la culpa de Esterhazy, que el General de Boisdeffre y el General Billot no estaban en duda que el bordereau era de la escritura de Esterhazy. La investigación del teniente coronel Picquart había llevado a esta declaración definitiva. Pero la emoción fue grande, porque la convicción de Esterhazy condujo inevitablemente a la revisión del juicio de Dreyfus; Y eso era lo que el personal quería sin costo alguno. Me refiero al archivo realizado por un subordinado para su ministro, el archivo que aún debe existir en el Ministerio de Guerra. La búsqueda duró de mayo a septiembre de 1896, y lo que debe decirse en voz alta es que el General Gonse estaba convencido de la culpa de Esterhazy, que el General de Boisdeffre y el General Billot no estaban en duda que el bordereau era de la escritura de Esterhazy. La investigación del teniente coronel Picquart había llevado a esta declaración definitiva. Pero la emoción fue grande, porque la convicción de Esterhazy condujo inevitablemente a la revisión del juicio de Dreyfus; Y eso era lo que el personal quería sin costo alguno. Me refiero al archivo realizado por un subordinado para su ministro, el archivo que aún debe existir en el Ministerio de Guerra. La búsqueda duró de mayo a septiembre de 1896, y lo que debe decirse en voz alta es que el General Gonse estaba convencido de la culpa de Esterhazy, que el General de Boisdeffre y el General Billot no estaban en duda que el bordereau era de la escritura de Esterhazy. La investigación del teniente coronel Picquart había llevado a esta declaración definitiva. Pero la emoción fue grande, porque la convicción de Esterhazy condujo inevitablemente a la revisión del juicio de Dreyfus; Y eso era lo que el personal quería sin costo alguno. El general Gonse estaba convencido de la culpabilidad de Esterhazy, porque el general de Boisdeffre y el general Billot no dudaban de que el resbalón fuera la letra de Esterhazy. La investigación del teniente coronel Picquart había llevado a esta declaración definitiva. Pero la emoción fue grande, porque la convicción de Esterhazy condujo inevitablemente a la revisión del juicio de Dreyfus; Y eso era lo que el personal quería sin costo alguno. El general Gonse estaba convencido de la culpabilidad de Esterhazy, porque el general de Boisdeffre y el general Billot no dudaban de que el resbalón fuera la letra de Esterhazy. La investigación del teniente coronel Picquart había llevado a esta declaración definitiva. Pero la emoción fue grande, porque la convicción de Esterhazy condujo inevitablemente a la revisión del juicio de Dreyfus; Y eso era lo que el personal quería sin costo alguno.

Debe haber habido un minuto psicológico lleno de ansiedad. Tenga en cuenta que el general Billot no estaba comprometido en nada, llegó fresco, podía decir la verdad. No se atrevió, en el temor indudable de la opinión pública, ciertamente también por el temor de entregar a todo el personal, el General de Boisdeffre, el General Gonse, sin contar los suborden. Luego fue solo un minuto de lucha entre su conciencia y lo que él pensó que era el interés militar. Cuando este minuto terminó, ya era demasiado tarde. Se había comprometido, estaba comprometido. Y desde entonces, su responsabilidad solo ha crecido, ha asumido el crimen de otros, es tan culpable como los demás, es más culpable que ellos, porque era el maestro para hacer justicia. Y no hizo nada. ¿Entiendes eso? ¡Hace un año desde que el general Billot, los generales de Boisdeffre y Gonse saben que Dreyfus es inocente, y se han guardado esta cosa espantosa para sí mismos! ¡Y estas personas duermen, y tienen mujeres y niños que aman!

El coronel Picquart había cumplido con su deber de ser un hombre honesto. Insistió en sus superiores en nombre de la justicia. Incluso les suplicó, les dijo que sus plazos eran impolíticos, antes de la terrible tormenta que se estaba acumulando, que iba a estallar, cuando se supiera la verdad. Más tarde, fue el lenguaje que M. Scheurer-Kestner también mantuvo ante el General Billot, implorándole por patriotismo que se encargara del asunto, para que no empeorara, hasta el punto de convertirse en un desastre público. No! El crimen fue cometido, el personal ya no pudo confesar su crimen. Y el teniente coronel Picquart fue enviado a una misión, fue retirado cada vez más, a Túnez, donde un día incluso quiso honrar su valentía, acusándolo de una misión que seguramente masacrado En la zona donde murió el marqués de Morès. No estaba en desgracia; el general Gonse tenía una correspondencia amistosa con él. Solo que, hay secretos que no es bueno sorprender.

En París, la verdad funcionó de manera irresistible, y sabemos cómo se desató la tormenta esperada. El Sr. Mathieu Dreyfus denunció al comandante Esterhazy como el verdadero autor del resbalón, en el momento en que el Sr. Scheurer-Kestner iba a depositar, en manos del Guardián de los Sellos, una solicitud de revisión del juicio. Y aquí es donde aparece el comandante Esterhazy. Los testimonios le muestran al principio asustado, listo para suicidarse o huir. Entonces, de repente, paga atrevido, asombra a París por la violencia de su actitud. Debido a la ayuda que recibió, recibió una carta anónima en la que se le advertía de las acciones de sus enemigos, una misteriosa dama incluso se había molestado a sí misma por la noche para entregarle una pieza robada al personal, que era para salvalo Y no puedo dejar de encontrar aquí al teniente coronel Paty de Clam, Reconociendo los recursos de su fértil imaginación. Su trabajo, la culpa de Dreyfus, estaba en peligro, y ciertamente quería defender su trabajo. La revisión del juicio, pero fue el colapso de una novela dramática tan extravagante, tan trágica, ¡cuyo final diabólico tiene lugar en la Isla del Diablo! Eso es lo que no podía permitir. A partir de entonces, el duelo tendrá lugar entre el teniente coronel Picquart y el teniente coronel Paty de Clam, con una cara descubierta y la otra enmascarada. Los encontraremos a los dos poco antes de la justicia civil. Al final, siempre es el personal el que se defiende, quien no quiere confesar su crimen, cuya abominación crece de hora en hora. ¡Pero fue el colapso de una novela dramática tan extravagante, tan trágica, cuyo abominable desenlace tiene lugar en la Isla del Diablo! Eso es lo que no podía permitir. A partir de entonces, el duelo tendrá lugar entre el teniente coronel Picquart y el teniente coronel Paty de Clam, con una cara descubierta y la otra enmascarada. Los encontraremos a los dos poco antes de la justicia civil. Al final, siempre es el personal el que se defiende, quien no quiere confesar su crimen, cuya abominación crece de hora en hora. ¡Pero fue el colapso de una novela dramática tan extravagante, tan trágica, cuyo abominable desenlace tiene lugar en la Isla del Diablo! Eso es lo que no podía permitir. A partir de entonces, el duelo tendrá lugar entre el teniente coronel Picquart y el teniente coronel Paty de Clam, con una cara descubierta y la otra enmascarada. Los encontraremos a los dos poco antes de la justicia civil. Al final, siempre es el personal el que se defiende, quien no quiere confesar su crimen, cuya abominación crece de hora en hora. Los encontraremos a los dos poco antes de la justicia civil. Al final, siempre es el personal el que se defiende, quien no quiere confesar su crimen, cuya abominación crece de hora en hora. Los encontraremos a los dos poco antes de la justicia civil. Al final, siempre es el personal el que se defiende, quien no quiere confesar su crimen, cuya abominación crece de hora en hora.

Uno se preguntó con asombro cuáles eran los protectores del Comandante Esterhazy. Fue el primero, en las sombras, el teniente coronel de Paty de Clam, quien lo diseñó todo, quien lo condujo todo. Su mano es traicionada por los medios absurdos. Entonces es el general de Boisdeffre, es el general Gonse, es el propio general Billot, quien está obligado a absolver al comandante, ya que no pueden permitir reconocer la inocencia de Dreyfus. Sin los oficios de guerra desmoronándose en público desprecio. Y el hermoso resultado de esta prodigiosa situación es que el hombre honesto que está allí, el teniente coronel Picquart, quien solo ha cumplido con su deber, será la víctima, la única que será burlada y castigada. ¡Oh, justicia, qué desesperación espantosa aprieta tu corazón! Incluso diremos que él es el falsificador, que hizo el telegrama de cartas para perder a Esterhazy. Pero, ¡Dios mío! Por qué ? para que propósito dar un patrón ¿Es esta también pagada por los judíos? La belleza de la historia es que era antisemita. Si si Estamos presenciando este espectáculo infame, hombres perdidos en deudas y crímenes cuya inocencia se proclama, mientras que uno alcanza el honor en sí, ¡un hombre con una vida sin mancha! Cuando una sociedad está ahí, cae en decadencia.

Entonces, señor orador, el asunto Esterhazy: un culpable que debía ser exonerado. Durante casi dos meses, podemos seguir hora por hora el hermoso trabajo. Abrevie, porque esto es básicamente solo el resumen de la historia cuyas páginas grabadas algún día se escribirán todo el tiempo. Y así hemos visto al general de Pellieux, luego al comandante Ravary, realizar una investigación villana de la cual los bribones emergen transfigurados y la gente honesta manchada. Entonces, convocamos al consejo de guerra.



¿Cómo podría uno esperar que un consejo de guerra rompiera lo que había hecho un consejo de guerra?

Ni siquiera hablo de la elección siempre posible de los jueces. ¿La idea superior de disciplina, que está en la sangre de estos soldados, no es suficiente para invalidar su poder de equidad? Quien dice disciplina dice obediencia. Cuando el Ministro de Guerra, el Gran Jefe, ha establecido públicamente, ante las aclamaciones de la representación nacional, la autoridad de la cosa juzgada, ¿quiere que un consejo de guerra le otorgue una denegación formal? Jerárquicamente, esto es imposible. El general Billot sugirió a los jueces por su declaración, y ellos juzgaron cómo deberían ir al fuego, sin razonar. La opinión preconcebida que han traído en su asiento, es evidentemente la siguiente: "Dreyfus fue condenado por un crimen de traición por un consejo de guerra, por lo tanto es culpable; y nosotros, consejo de guerra, no podemos declararlo inocente; pero sabemos que reconocer la culpa de Esterhazy sería proclamar la inocencia de Dreyfus. Nada podría sacarlos de allí.

Han emitido una sentencia injusta, que pesará para siempre en nuestros consejos de guerra, que ahora mancharán de sospecha todos sus juicios. El primer consejo de guerra podría ser poco inteligente, el segundo es necesariamente criminal. Su excusa, repito, es que el jefe supremo había hablado, declarando que la cosa juzgada era incuestionable, santa y superior a los hombres, por lo que los inferiores no podían decir lo contrario. Nos hablan del honor del ejército, queremos que sea amado, respetado. Ah! Sí, sí, el ejército que se levantaría ante la primera amenaza, que defendería la tierra francesa, es todo el pueblo, y por ello solo tenemos ternura y respeto. Pero no se trata de ella, cuya dignidad realmente queremos, en nuestra necesidad de justicia. Se trata de la espada, el maestro que nos darán mañana tal vez.

Por otro lado, he demostrado: el asunto Dreyfus era asunto de las oficinas de guerra, un oficial del personal, denunciado por sus compañeros del personal, condenado bajo la presión de los jefes. del personal. Una vez más, no puede volver inocente sin que todo el personal sea culpable. Así que las oficinas, por todos los medios imaginables, por campañas de prensa, por comunicaciones, por influencias, han cubierto a Esterhazy solo para perder una segunda vez a Dreyfus. ¡Qué golpe debería dar el gobierno republicano a este jesuita, como lo llama el general Billot! ¿Dónde está el ministerio realmente fuerte y sabio patriotismo, quién se atreverá a refundir todo y renovarlo todo? Cuántas personas conozco que, ante una posible guerra, tiemblan de angustia, ¡Saber en qué manos está la defensa nacional! ¡Y qué nido de bajas intrigas, chismes y despilfarro se ha convertido en este sagrado asilo, donde se decide el destino del país! Nos horroriza el terrible día que acaba de caer el asunto Dreyfus, el sacrificio humano de un hombre desafortunado, un "judío sucio". Ah! todo lo que fue agitado por la demencia y la tontería, la imaginación tonta, las prácticas de baja policía, los modales de la inquisición y la tiranía, el placer de unos pocos huelguistas que ponen sus botas en la nación y lo devuelven a la ¡Su grito de verdad y justicia, bajo el pretexto mentiroso y sacrilegio de la razón de estado! Nos horroriza el terrible día que acaba de caer el asunto Dreyfus, el sacrificio humano de un hombre desafortunado, un "judío sucio". Ah! todo lo que fue agitado por la demencia y la tontería, la imaginación tonta, las prácticas de baja policía, los modales de la inquisición y la tiranía, el placer de unos pocos huelguistas que ponen sus botas en la nación y lo devuelven a la ¡Su grito de verdad y justicia, bajo el pretexto mentiroso y sacrilegio de la razón de estado! Nos horroriza el terrible día que acaba de caer el asunto Dreyfus, el sacrificio humano de un hombre desafortunado, un "judío sucio". Ah! todo lo que fue agitado por la demencia y la tontería, la imaginación tonta, las prácticas de baja policía, los modales de la inquisición y la tiranía, el placer de unos pocos huelguistas que ponen sus botas en la nación y lo devuelven a la ¡Su grito de verdad y justicia, bajo el pretexto mentiroso y sacrilegio de la razón de estado!

Y todavía es un crimen haber confiado en la prensa inmunda, haberse dejado defender por todos los bribones de París, de modo que aquí está el bribón que triunfa de manera insolente, en la derrota de la derecha y la simple probidad Es un crimen haber acusado de molestar a Francia a quienes la quieren generosa, a la cabeza de las naciones libres y justas, cuando uno se atormenta en el impudente plan para imponer el error, frente a todo el mundo . Es un crimen engañar a la opinión pública, usar para un trabajo de muerte esa opinión que ha sido pervertida hasta el punto de delirio. Es un crimen envenenar a los pequeños y humildes, exasperar las pasiones de la reacción y la intolerancia, al refugiarse detrás del odioso antisemitismo, del cual morirá la gran Francia liberal de los humanos, si ella no esta curada

Esta verdad, esta justicia, que tan apasionadamente hemos deseado, ¡qué angustia verla explotada de esta manera, más incomprendida y más oscura! Dudo del colapso que debe ocurrir en el alma del Sr. Scheurer-Kestner, y creo que terminará sintiendo remordimientos por no haber actuado de manera revolucionaria, el día de la detención. En el Senado, soltando todo el paquete, tirar todo. Era el gran hombre honesto, el hombre de su vida leal, creía que la verdad era autosuficiente, especialmente cuando le parecía tan brillante como la luz del día. ¿De qué sirve molestar todo, ya que el sol pronto estaría brillando? Y es esta serenidad segura de la que es tan cruelmente castigado. Lo mismo ocurre con el teniente coronel Picquart, quien, por un sentimiento de gran dignidad, no quiso publicar las cartas del general Gonse. Estos escrúpulos lo honran aún más porque, mientras seguía respetando la disciplina, sus superiores lo hicieron cubrirse de barro, instruyeron su propia prueba, de la manera más inesperada y escandalosa. Hay dos víctimas, dos personas buenas, dos corazones simples, que permiten que Dios lo haga mientras el diablo actuó. Y para el teniente coronel Picquart, incluso vimos esta cosa despreciable: un tribunal francés, después de haber permitido al relator acusar públicamente a un testigo, acusarlo de todas las faltas, entró en cámara cuando este testigo Se presentó para explicar y defenderse. Yo digo que este es un crimen más y que este crimen levantará la conciencia universal. Decididamente, los tribunales militares tienen una idea singular de justicia.
Tal es la simple verdad, señor presidente, y es espantoso, seguirá siendo una mancha para su presidencia. Sospecho que no tienes poder en este asunto, que eres el prisionero de la Constitución y tu entorno. No tienes, sin embargo, el deber de un hombre, al que pensarás y que cumplirás. No es, además, que me desespere en lo más mínimo del triunfo. Lo repito con una certeza más vehemente: la verdad está en marcha y nada la detendrá. Es solo hoy que comienza el romance, ya que hoy solo las posiciones son claras: por un lado, los culpables que no quieren que se haga la luz; por el otro, los vigilantes que darán su vida para que se haga. Lo dije en otra parte, y lo repito aquí: cuando la verdad está bajo tierra, se recoge allí, toma una fuerza tal explosión, que el día en que se rompe, hace que todo salte con ella. Veremos si no solo hemos preparado, para más adelante, los desastres más contundentes.


Pero esta carta es larga, señor orador, y es hora de concluir.

Acuso al teniente coronel de Paty de Clam por haber sido el obrero diabólico del error judicial, en el inconsciente, quiero creerlo, y por haber defendido su trabajo dañino, durante tres años, por las maquinaciones. El más absurdo y el más culpable.

Acuso al general Mercier de haberse hecho cómplice, al menos por debilidad mental, de una de las mayores iniquidades de la época.

Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos ciertas pruebas de la inocencia de Dreyfus y de haberlos sofocado, de haber sido culpable de este delito de lèse-humanité y de lèse-justicia, con un propósito Política y para salvar al personal comprometido.

Acuso al general de Boisdeffre y al general Gonse de haberse hecho cómplices del mismo crimen, uno sin duda por pasión clerical, el otro tal vez por este espíritu de cuerpo que hace que los oficios de guerra sean los Arca sagrada, indiscutible.

Acuso al general de Pellieux y al mayor Ravary de haber realizado una investigación maliciosa, y me refiero a una investigación de la parcialidad más monstruosa, de la que tenemos, en el informe del segundo, un monumento imperecedero de audacia ingenua.

Acuso a los tres escritores expertos, el Sr. Belhomme, el Sr. Varinard y el Sr. Couard, de haber realizado informes falsos y fraudulentos, a menos que un examen médico declare que padecen una enfermedad de la vista y del juicio.

Acuso a las Oficinas de Guerra de haber conducido en la prensa, particularmente en L'Éclair y L'Echo de Paris , una campaña abominable, para engañar al público y cubrir su culpa.

Finalmente acuso al primer consejo de guerra de haber violado la ley, al declarar culpable a un acusado por una pieza secreta, y acusé al segundo consejo de guerra de haber cubierto esta ilegalidad, por orden, al cometer a su vez El delito legal de absolver a sabiendas a un culpable.

Al presentar estos cargos, soy consciente de que estoy sujeto a los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa de 29 de julio de 1881, que castiga los delitos de difamación. Y es voluntariamente que me expongo.

En cuanto a las personas a las que estoy acusando, no las conozco, nunca las he visto, no tengo rencor ni odio contra ellas. Son para mí solo entidades, espíritus de malversación social. Y el acto que estoy haciendo aquí es solo una forma revolucionaria de acelerar la explosión de la verdad y la justicia.

Tengo una sola pasión, la de la luz, en nombre de la humanidad que ha sufrido tanto y que tiene derecho a la felicidad. Mi protesta ardiente es sólo el grito de mi alma. ¡Así que déjeme atreverse a traducirme en un tribunal de cuentas y deje que la investigación se realice a plena luz del día!

Espero.

Le ruego acepte, señor Presidente, la seguridad de mi más profundo respeto.
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Texto histórico: La declaración de independencia de los Estados Unidos de América

TEXTO HISTÓRICO PARA COMENTAR


Este texto es la consagración escrita de la primera declaración de independencia de una colonia en los tiempos modernos. También es un ejemplo de liberalismo y ideales ilustrados. La independencia de los EEUU y este texto en particular, servirán de base a todo el movimiento anticolonialista posterior, e incluso en los sucesos que llevarán a la Revolución Francesa de 1789.

Haz click en las imágenes para verlas mejor.



Declaración de Independencia de los EE. UU. 


En CONGRESO, 4 de julio de 1776.

La Declaración unánime de los trece Estados unidos de América,
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario
para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro, y
tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual al que
las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho,
un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas
que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos
los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de
ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad
y la búsqueda de la Felicidad. Que para garantizar estos derechos se
instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos
del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una
forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo
tiene el derecho a reformarla, o abolirla, e instituir un nuevo gobierno
que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma
que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad
y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie
por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y,
en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más
dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse
justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una
larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo
objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo
absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de
nuevas salvaguardas para su futura seguridad y su felicidad.


Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; y tal es ahora la
necesidad que las compele a alterar su antiguo sistema. La historia del
presente Rey de la Gran-Bretaña, es una historia de repetidas injurias y
usurpaciones, cuyo objeto principal es y ha sido el establecimiento de
una absoluta tiranía sobre estos estados. Para probar esto, sometemos
los hechos al juicio de un mundo imparcial.
Ha rehusado asentir a las leyes más convenientes y necesarias al bien
público de estas colonias, prohibiendo a sus gobernadores sancionar
aun aquellas que eran de inmediata y urgente necesidad a menos que se
suspendiese su ejecución hasta obtener su consentimiento, y estando así
suspensas las ha desatendido enteramente.
Ha reprobado las providencias dictadas para la repartición de distritos
de los pueblos, exigiendo violentamente que estos renunciasen el derecho
de representación en sus legislaturas, derecho inestimable para
ellos, y formidable sólo para los tiranos.
Ha convocado cuerpos legislativos fuera de los lugares acostumbrados,
y en sitos distantes del depósito de sus registros públicos con el único fin
de molestarlos hasta obligarlos a convenir con sus medidas, y cuando
estas violencias no han tenido el efecto que se esperaba, se han disuelto
las salas de representantes por oponerse firme y valerosamente a las
invocaciones proyectadas contra los derechos del pueblo, rehusando por
largo tiempo después de desolación semejante a que se eligiesen otros,
por lo que los poderes legislativos, incapaces de aniquilación, han recaído
sobre el pueblo para su ejercicio, quedando el estado, entre tanto,
expuesto a todo el peligro de una invasión exterior y de convulsiones
internas.
Se ha esforzado en estorbar los progresos de la población en estos estados,
obstruyendo a este fin las leyes para la naturalización de los extranjeros,
rehusando sancionar otras para promover su establecimiento
en ellos, y prohibiéndoles adquirir nuevas propiedades en estos países.
En el orden judicial, ha obstruido la administración de justicia, oponiéndose
a las leyes necesarias para consolidar la autoridad de los tribunales,
creando jueces que dependen solamente de su voluntad, por
recibir de él el nombramiento de sus empleos y pagamento de sus sueldos,
y mandando un enjambre de oficiales para oprimir a nuestro pueblo
y empobrecerlo con sus estafas y rapiñas.
Ha atentado a la libertad civil de los ciudadanos, manteniendo en tiempo
de paz entre nosotros tropas armadas, sin el consentimiento de nuestra
legislatura: procurando hacer al militar independiente y superior al
poder civil: combinando con nuestros vecinos, con plan despótico para
sujetarnos a una jurisdicción extraña a nuestras leyes y no reconocida
por nuestra constitución: destruyendo nuestro tráfico en todas las partes
del mundo y poniendo contribuciones sin nuestro consentimiento: privándonos
en muchos casos de las defensas que proporciona el juicio por
jurados: transportándonos mas allá de los mares para ser juzgados por
delitos supuestos: aboliendo el libre sistema de la ley inglesa en una
provincia confinante: alterando fundamentalmente las formas de nuestros
gobiernos y nuestras propias legislaturas y declarándose el mismo
investido con el poder de dictar leyes para nosotros en todos los casos,
cualesquiera que fuesen.
Ha abdicado el derecho que tenía para gobernarnos, declarándonos la
guerra y poniéndonos fuera de su protección: haciendo el pillaje en
nuestros mares; asolando nuestras costas; quitando la vida a nuestros
conciudadanos y poniéndonos a merced de numerosos ejércitos extranjeros
para completar la obra de muerte, desolación y tiranía comenzada
y continuada con circunstancias de crueldad y perfidia totalmente indignas
del jefe de una nación civilizada.
Ha compelido a nuestros conciudadanos hechos prisioneros en alta mar
a llevar armas contra su patria, constituyéndose en verdugos de sus
hermanos y amigos: excitando insurrecciones domésticas y procurando
igualmente irritar contra nosotros a los habitantes de las fronteras, los
indios bárbaros y feroces cuyo método conocido de hacer la guerra es la
destrucción de todas las edades, sexos y condiciones.
A cada grado de estas opresiones hemos suplicado por la reforma en los
términos más humildes; nuestras súplicas han sido contestadas con repetidas
injurias. Un príncipe cuyo carácter está marcado por todos los
actos que definen a un tirano, no es apto para ser el gobernador de un
pueblo libre.
Denuncia

 Tampoco hemos faltado a la consideración debida hacia nuestros hermanos
los habitantes de la Gran Bretaña; les hemos advertido de tiempo
en tiempo del atentado cometido por su legislatura en extender una ilegítima
jurisdicción sobre las nuestras. Les hemos recordado las circunstancias
de nuestra emigración y establecimiento en estos países; hemos
apelado a su natural justicia y magnanimidad, conjurándolos por los
vínculos de nuestro origen común a renunciar a esas usurpaciones que
inevitablemente acabarían por interrumpir nuestra correspondencia y
conexiones. También se han mostrado sordos a la voz de la justicia y
consanguinidad. Debemos, por tanto, someternos a la necesidad que
anuncia nuestra separación, y tratarlos como al resto del género humano:
enemigos en la guerra y amigos en la paz.
Conclusión

Por tanto, Nosotros, los Representantes de los Estados Unidos, reunidos
en Congreso General, apelando al Juez supremo del Universo, por la
rectitud de nuestras intenciones, y en el nombre y con la autoridad del
pueblo de estas colonias, publicamos y declaramos lo presente: que estas
colonias son, y por derecho deben ser, estados libres e independientes;
que están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona británica:
que toda conexión política entre ellas y el estado de la Gran Bretaña,
es y debe ser totalmente disuelta, y que como estados libres e independientes,
tienen pleno poder para hacer la guerra, concluir la paz,
contraer alianzas, establecer comercio y hacer todos los otros actos que
los estados independientes pueden por derecho efectuar. Así que, para
sostener esta declaración con una firme confianza en la protección divina,
nosotros empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y
nuestro sagrado honor.

 • Nueva Hampshire: Josiah Bartlett, William Whipple, Matthew
Thornton.
• Massachusetts: Samuel Adams, John Adams, John Hancock, Robert
Treat Paine, Elbridge Gerry.
• Rhode Island: Stephen Hopkins, William Ellery.
• Connecticut: Roger Sherman, Samuel Huntington, William Williams,
Oliver Wolcott.
• Nueva York: William Floyd, Philip Livingston, Francis Lewis,
Lewis Morris.
• Nueva Jersey: Richard Stockton, John Witherspoon, Francis Hopkinson,
John Hart, Abraham Clark.
• Pensilvania: Robert Morris, Benjamin Rush, Benjamin Franklin,
John Morton, George Clymer, James Smith, George Taylor, James
Wilson, George Ross.
• Delaware: George Read, Caesar Rodney, Thomas McKean.
Declaración de Independencia de los EEUU – pág. 4
• Maryland: Samuel Chase, William Paca, Thomas Stone, Charles
Carroll of Carrollton.
• Virginia: George Wythe, Richard Henry Lee, Thomas Jefferson,
Benjamin Harrison, Thomas Nelson, Jr., Francis Lightfoot Lee,
Carter Braxton.
• Carolina del Norte: William Hooper, Joseph Hewes, John Penn.
• Carolina del Sur: Edward Rutledge, Thomas Heyward, Jr., Thomas
Lynch, Jr., Arthur Middleton.
• Georgia: Button Gwinnett, Lyman Hall, George Walton.

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